China le da al Presidente una probadita de su propio chocolate.

China le da al Presidente una probadita de su propio chocolate.

China le ha dado al Presidente varias probaditas de su propio chocolate y el sabor le ha resultado muy amargo. La primera se la dio al responder a la alza de aranceles a sus exportaciones impuestas a una parte de sus mercancías, con una suspensión inmediata de compra de productos agrícolas en estados del Sur de la Unión Americana. El Presidente a su vez, contraatacó con una amenaza de nuevos impuestos de importación y China lo sorprendió al imponer una mega alza de aranceles a las mercancías que lleguen de Estados Unidos a su país por 75 billones de dólares. En esta danza peligrosa en la que un paso en falso de los dos contrincantes representa un estancamiento económico que puede afectar a millones de personas en los dos países, uno de ellos lleva la ventaja: El Presidente XI Jinping.

Los improperios que el Presidente le ha lanzado en diferentes ocasiones a su homólogo chino los ha respondido con acciones concretas que han provocado un temor generalizado en los mercados internacionales y los países se preparan ya con inyecciones de capital y medidas de austeridad para enfrentar el fantasma de una posible recesión, provocadas por la guerra comercial entre estas dos potencias.

Por lo pronto, las denuncias de los agricultores del Sur van en aumento por las pérdidas billonarias que han sufrido en sus cosechas al no tener ya como cliente al gigante asiático. El Presidente ha contenido las voces de protestas con subsidios billonarios que no podrá sostener de manera indefinida sin afectar el presupuesto. En el Norte de California los despidos masivos de ingenieros, técnicos y personal administrativo de compañías en el Silicon Valley han ido en aumento, al desplomarse cada vez más las ventas de sus productos en el mercado de China.

El Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell anunció medidas correctivas para disminuir los daños causados por la guerra comercial del Presidente y el país asiático sólo para ser rechazadas por el Mandatario quien lo calificó de ¨ineficiente¨ ¨pazguato¨ y le faltó poco para calificarlo como un peligro nacional. ¨No sé cuál es más enemigo de EU si el Presidente de China Jinping o Jerome Powell.¨

Ignorante de sus obligaciones básicas como Presidente que consisten en procurar el bienestar, la seguridad, la salud y la educación de sus ciudadanos, el ocupante temporal (Esto es un alivio) de la Casa Blanca, se ha dedicado a alterar aún más los ánimos de sus seguidores con sus discursos altisonantes en contra de los que según él son un peligro para el país. Las crisis que su imaginación ha inventado: ¨Invasión de migrantes¨ ¨China es nuestra enemiga¨ ¨Los musulmanes nos odian.¨ ¨Irán es un peligro.¨ siguen como absolutas verdades en la mente de sus simpatizantes, que ya festejan su reelección.

Más que cualquier candidato demócrata, el verdadero peligro para su reelección se llama XI Jinping, Presidente de China, quien no ha claudicado, no se ha amedrentado, mucho menos obedecido los lineamientos comerciales que le han sido planteados por la Casa Blanca. ¨Te robas nuestra tecnología¨ ¨Nosotros te compramos mucho más de lo que tú nos vendes.¨ Jinping ha dejado muy clara su postura: ¨Ni un paso atrás.¨ Se negó a asistir a la reunión de los 7 países más ricos del planeta, efectuada en Paris hace unos días, pero se aseguró de enviarle un mensaje al Presidente a través de su vocero con su vocero  Geng Shuang quién lo hizo público y fue reproducido por todos los periódicos de Europa. China le advierte al Presidente de que en caso de continuar con sus bravatas y sus alza de aranceles, “Pekín seguirá tomando medidas para proteger nuestros derechos e intereses legítimos. Tenemos un amplio margen de maniobra” esto significa que para el Presidente chino hay un mundo de posibilidades para negociar con otros países. Lo que es lo mismo, le dice no me haces falta. La verdad es que Estados Unidos es el principal comprador de todos los productos elaborados en China. Su estabilidad y progreso económico se deben en gran medida al consumo desbordado de la población estadounidense y del apetito por lograr mayores ganancias de las empresas estadounidenses que hace décadas se mudaron a China. (Los salarios en China son una fracción de los que se pagan en Estados Unidos.)

China ha mostrado una postura valiente y de cero sumisión a Estados Unidos, pero con ésta se arriesga a que el inestable ocupante de la Presidencia se invente una crisis nacional y ordene a las compañías estadounidense con sede en China salir de ese país y de paso ordenar las que se surten de China dejen de hacerlo. (Adiós tiendas de 99 centavos, si esto sucede.) Tiene que perder mucho si no llega a un acuerdo comercial con Estados Unidos. Su economía depende en gran medida de que adquiramos sus productos, como lo seguimos haciendo hasta ahora. Todo lo que consumimos, con excepción del papel higiénico, las velas aromatizantes y los body wash, todo absolutamente todo se fabrica en China.

¿Quién va aguantar más?

Una población acostumbrada a comprar todos los artículos de su agrado a precios muy accesibles; una población que gasta más de lo que gana y compra más de lo que necesita. Que acumula de tal manera que su casa le resulta insuficiente y tiene que rentar otro espacio para guardar trastos y muebles empolvados que no sabe si volverá a usar. Una población que respeta la naturaleza y se afana en acumular plásticos y celofán que tanto daño causan a los océanos.

O una población que desciende de hombres y mujeres que construyeron con picos y palas sus vías del tren, sus caminos, sus templos, sus escuelas. Una población cuyos abuelos padecieron hambrunas, invasiones y guerras. Una población que se vio obligada a construir un ejército para defenderse y que ahora es uno de los más poderosos del mundo.

A ninguno de los dos les conviene continuar con una guerra comercial, es mejor una mala negociación que un buen pleito, reza un dicho popular. En este caso le toca al Presidente chino mostrar más madurez y enviarle una rama de olivo al Presidente de EU y reanudar las negociaciones. No importa que él se apresure a declarar: ¨Vean he vencido a China.¨ Aunque haya sido lo contrario.

Alicia Alarcon

Alicia Alarcon